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  • Medicamentos

  • Cada frasco ámpula con liofilizado contiene:

    Clorhidrato de epirubicina, equivalente a 10 y 50 mg de epirubicina
    Excipiente, c.s. 1 frasco.

    FAVICIN® está indicado como antineoplásico en carcinomas de ovario, mama, estómago, esófago, hígado (carcinoma hepatocelular primario), páncreas y de cabeza y cuello. La epirubicina se ha utilizado con resultados terapéuticos aceptables en casos de sarcoma óseo y de tejidos blandos, linfoma no Hodgkin y enfermedad de Hodgkin, leucemias agudas y mieloma múltiple.

    • Su venta requiere receta médica.
    • No se deje al alcance de los niños.
    • Este medicamento deberá ser administrado únicamente por médicos especialistas en oncología y con experiencia en quimioterapia antineoplásica.
    • Este medicamento es de empleo delicado.
    • LABORATORIOS CRYOPHARMA, S. A. de C. V.
    • Reg. Núm. 099M2006, SSA
    • CONTRAINDICACIONES
    • PRECAUCIONES

    No se utilizará este fármaco en pacientes con hipersensibilidad a la epirubicina, antraciclinas o antracenedionas. El empleo de epirubicina por vía intravenosa está contraindicado en casos de mielosupresión persistente o estomatitis grave por tratamientos citotóxicos previos, infecciones generalizadas o en enfermos con disfunción hepática grave, arritmias presentes o preexistentes. Este medicamento no se usará en caso de insuficiencia cardiaca o infarto miocárdico previo, ni tampoco durante el embarazo y la lactancia.

    Se tendrá suma precaución en pacientes que hayan recibido tratamientos previos con antraciclinas en dosis acumulativas que rebasan las máximas. Es muy importante tener especial cautela cuando se trata con altas dosis de este antineoplásico, a fin de evitar las posibles complicaciones clínicas que conlleva la mielosupresión, en particular la neutropenia intensa. En algunos de estos casos se ha requerido hospitalizar a los pacientes a consecuencia de complicaciones infecciosas graves.
    Antes de iniciar el tratamiento con epirubicina se hará un reconocimiento clínico y de laboratorio del paciente para valorar su funcionamiento hematológico, cardiovascular y hepático. Se determinan hematimetrías completa y diferencial, así como valores de plaquetas antes y durante cada ciclo de tratamiento. La neutropenia y la leucopenia pueden ser graves, pero en la mayoría de los casos ceden hacia el día 21 de tratamiento.
    La cardiotoxicidad es un riesgo reconocido de las antraciclinas y su forma más grave y típica es la miocardiopatía tardía, que es más factible de ocurrir cuando la dosis acumulada es superior a 0.9-1 g/m2 de superficie corporal.
    Se valorará la función cardiaca antes de comenzar el tratamiento con epirubicina y se seguirá evaluando durante el periodo de tratamiento para detectar cualquier riesgo y prevenir el daño cardiaco grave.
    Es conveniente obtener un electrocardiograma (ECG) y valorar la fracción de eyección del ventrículo izquierdo (FEVI). Los cambios en el electrocardiograma generalmente ponen en evidencia una toxicidad transitoria, pero una reducción del voltaje de los complejos QRS o una prolongación más de los límites normales del intervalo de tiempo sistólico pueden señalar una reducción en el FEVI, lo cual es típico de la cardiopatía inducida por antraciclinas.
    En pacientes con otros factores de riesgo, como enfermedad cardiovascular activa o latente, antecedentes de radioterapia previa en la región mediastínica y pericárdica, tratamiento previo con otras antraciclinas-antracenedionas o empleo concomitante de otros fármacos cardiotóxicos, la cardiotoxicidad de la epirubicina puede presentarse a dosis acumulativas bajas. En estos casos será más imperiosa la necesidad de vigilar el funcionamiento cardiaco.
    La disfunción hepática o los trastornos biliares obstructivos pueden traer consigo un retardo en la eliminación del fármaco y un aumento de la toxicidad. De ahí la conveniencia de valorar el funcionamiento hepático mediante la determinación de enzimas hepáticas (bilirrubinas, ASAT, ALAT y fosfatasa alcalina) antes de comenzar el tratamiento con epirubicina. En caso de disfunción hepática, se ajustará la dosificación tomando en cuenta los niveles séricos de bilirrubinas; en pacientes con valores de 1.2 a 3.0 mg/100 ml se reducirá 50% la dosis; a valores de 3.1 a 5.0 mg/100 ml se reducirá 75%.
    La extravasación de la epirubicina durante la inyección intravenosa dará como resultado lesiones graves en los tejidos y necrosis. La inyección del fármaco dentro de un pequeño vaso o las inyecciones repetidas dentro de la misma vena pueden ocasionar flebosclerosis. Se pondrán en práctica las medidas pertinentes para minimizar este riesgo de extravasación.
    Al igual que con otros agentes citotóxicos, la epirubicina puede ocasionar hiperuricemia como consecuencia de un intenso catabolismo de las purinas consecutivo a la rápida lisis de las células neoplásicas. Es conveniente verificar los niveles de ácido úrico en la sangre para reconocer y tratar oportunamente este problema.